Francisco Luis Bernárdez

Buenos Aires, 1900 - 1978.
Silencio / La palabra / Soneto del amor victorioso / Si para recobrar lo recobrado / Soneto enamorado.
-"La ciudad sin Laura" & "El buque", Francisco Luis Bernárdez, Ed. Losada, Biblioteca Clásica y Contemporánea, Buenos Aires, 1968.
 
Silencio

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al mismo tiempo tu perfecta espada.

No llames si la puerta está cerrada,
No llores si el dolor es más agudo,
No cantes si el camino es menos rudo,
No interrogues sino con la mirada.

Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundará tu pecho de este modo,

Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.


La palabra

En cada ser, en cada cosa, en cada
Palpitación, en cada voz que siento
Espero que me sea revelada
Esa palabra de que estoy sediento.

Aguardo a que la diga el firmamento,
Pero su boca inmensa está callada;
La busco por el mar y por el viento,
Pero el viento y el mar no dicen nada.

Hasta los picos de los ruiseñores
Y las puertas cerradas de las flores
Me niegan lo que quiero conocer.

Sólo en mi corazón oigo un sonido
Que acaso tenga un vago parecido
Con lo que esa palabra puede ser.


Soneto del amor victorioso

Ni el tiempo que al pasar me repetía
que no tendría fin mi desventura
será capaz con su palabra obscura
de resistir la luz de mi alegría,

ni el espacio que un día y otro día
convertía distancia en amargura
me apartará de la persona pura
que se confunde con mi poesía.

Porque para el Amor que se prolonga
por encima de cada sepultura
no existe tiempo donde el sol se ponga.

Porque para el Amor omnipotente,
que todo lo transforma y transfigura,
no existe espacio que no esté presente.


Si para recobrar lo recobrado

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.


Soneto enamorado

Dulce como el arrollo soñoliento
Mansa como la lluvia distraída,
Pura como la rosa florecida
Y próxima y lejana como el viento.

Esta mujer que siente lo que siente
Y está sangrando por mi propia herida
Tiene la forma justa de mi vida
Y la medida de mi pensamiento.

Cuando me quejo es ella mi querella,
Y cuando callo mi silencio es ella,
Y cuando canto es ella mi canción.

Cuando confío es ella la confianza,
Y cuando espero es ella la esperanza,
Y cuando vivo es ella el corazón.
 
Francisco Luis Bernárdez