En el hospicio


La poesía es el vino del Diablo
San Agustín

Ella esconde sus huesos debajo de la cama
y busca esa palabra que la ayude a escribir
Las sombras de un horario distinto al habitual
podrían componer otra visión del mundo
una que linde en la locura
donde transida por el celo
admita el buen buqué de los vinos del Diablo
Acaba de quitarse uno de sus omóplatos
lo esgrime como un hacha frente a mí
Y sé bien lo que busca esa mujer
Se decapitará in situ si no interviene alguien
Los enfermeros parecen superados
le juran entre guiños que es libre como el sueño
Mis manos son de trapo mi orgullo de cartón
(grita la loca)
Viene muriendo Papa Noel con cada niño
de este mundo (clama la cuerda)
y ambas mitades se confunden en un solo chaleco
(Polen de escorpiones veneno de margaritas)
 
 
Eduardo Espósito