Se acaba

 
 
Creo que ya no escribiré simulacros de poesía
este año de mierda acabó con mi rima
mi ritmo y la palabra de la imagen
y estoy con poco combustible en la cantina.

Seco el crepúsculo del pulidor de letras
ese que graba en la pared del dormitorio
y mira los lomos de su biblioteca,
y solo ve la fila polícroma de jeroglíficos.

Hoy me despido como guitarrero de bailongo
cuando está saliendo el sol de un nuevo día
el violín de madera sorprendente lo enfundo
y retomo la vieja prosa en la vereda fría.

Se acaba el largo safari del cazador furtivo
no froto más mi lámpara de bronce,
quito la carabina de la montura del camello
acaricio el adiós que en mi edad se esconde.

Y cruzo el living en soquetes sin sonido.


Jorge Hacker, 2012.