Suburbios

 
Metida en sus sombras la noche sonríe
como un drogado confuso
que no ha encontrado un taxi para regresar.

Tras las ventanas iluminadas alguien vive.

Tras las luces de altas paredes alguien espera
el día de la libertad.

Las calles de la noche devoran a los imprudentes
que creen en el sueño como en una recompensa.

La muerte me lanza requiebros, me corteja,
con su cuello de ánfora me rodea,
me acaricia con su mirada de espuma,
pero yo no puedo, nunca desearé esa oscura carne.

Noé Jitrik

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