Espíritu de la tierra cocida

Desde el remate de la Torre Güemes,
sobre la hirsuta cáscara de la ciudad,
derramé estas palabras de bien andanza

apasionada, que pueden ser repetidas
 
Siempre de espaldas, ciudad, te veo
En plegaria hincada sobre la tierra.
Erizas con torres tu ternura blanda
Y quizá oras por mi destino
Hija y madre en el signo de los años.
Collar de vidas y de muertos queridos
Te embellecen.
Gran ciudad de barro:
Tu alma es el humo
En que nuestras almas arden.
Gran ciudad de barro:
Gran alma que sueña
Junto a la orilla verde de la vida.

Raúl Scalabrini Ortiz