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Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez Domínguez
San Antonio de los Baños, Cuba, 29 de noviembre de 1946
EN EL CLARO DE LA LUNA / OJALÁ / FAMILIA LA PROPIEDAD PRIVADA / MAYOR

En el claro de la luna





En el claro de la luna
donde quiero ir a jugar,
duerme la reina fortuna
que tendrá que madrugar.

Mi guardiana de la suerte,
sueña cercada de flor
que me salvas de la muerte
con fortuna en el amor.

Sueña, talismán querido,
sueña mi abeja y su edad;
sueña y si, lo he merecido,
sueña mi felicidad.

Sueña caballos cerreros,
suéñame el viento del sur,
sueña un tiempo de aguaceros
en el valle de la luz.

Sueña lo que hago y no digo,
sueña en plena libertad,
sueña que hay días en que vivo,
sueña lo que hay que callar.

Entre las luces más bellas
duerme intranquilo mi amor
porque en su sueño de estrellas
mi paso en tierra es dolor.

Mas si yo pudiera hacerle
miel de abeja en vez de sal
a qué tentarle la suerte
que valiera su soñar.

Suéñeme, pues, cataclismo,
sueñe golpe largo y sed,
sueñe todos los abismos,
que de otra vida no sé.

Sueñe lo que hago y no digo,
sueñe en plena libertad,
sueñe que hay días en que vivo,
sueñe lo que hay que callar.

Sueñe la talla del día,
del día del que fui y del que soy
que el de mañana, alma mía,
lo tengo soñado hoy.


Silvio Rodríguez


Ojalá



Ojalá que las hojas 
no te toquen el cuerpo cuando caigan 
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia 
deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo,
ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos...

Ojalá se te acabe la mirada constante 
la palara precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto, 
una luz cegadora, un disparo de nieve, 
ojalá por lo menos que me lleve la muerte 
para no verte tanto, para no verte siempre 
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...

Ojalá que la aurora 
no de gritos que caigan en mi espalda,
ojalá que tu nombre se le olvide esa voz,
ojalá las paredes 
no retengan tu ruido de camino cansado,
ojalá que el deseo se vaya tras de ti
a tu viejo gobierno de difuntos y flores 

Ojalá se te acabe la mirada constante 
la palara precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte 
para no verte tanto, para no verte siempre 
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...

Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones


Silvio Rodríguez

Familia la propiedad privada



El derrumbe de un sueño
algo hallado pasando
resultabas ser tú.
Una esponja sin dueño
un silbido buscando
resultaba ser yo.
Cuando se hallan dos balas
sobre un campo de guerra
algo debe ocurrir
que prediga el amor
de cabeza hacia el suelo,
una nube vendrá
o estampidas de tiempo
los ojos tendrán.
Fue preciso algo siempre
y no fue porque tú
tenías lazos blancos en la piel.
Tú, tenías precio puesto desde ayer
Tú, valías cuatro cuños de la ley.
Tú, sentada sobre el miedo de correr.
Una buena muchacha de casa decente no puede salir.
¿Qué diría la gente el domingo en la misa
si saben de ti?
¿Qué dirían los amigos,
los viejos vecinos
que vienen aquí?
¿Qué dirían las ventanas,
tu madre y su hermana
y todos los siglos de colonialismo español
que no en balde te han hecho cobarde?
¿Qué diría Dios
si amas sin la Iglesia
y sin la ley?
Dios, a quien ya te entregaste en comunión.
Dios, que hace eternas las almas de los niños
que destrozarán las bombas y el napalm.
El derrumbe de un sueño
algo hallado pasando
resultabas ser tú
Una esponja sin dueño
un silbido buscando
resultaba ser yo.
Busca amor con anillos
y papeles firmados,
y cuando dejes de amar
ten presente a los niños,
no dejes tu esposo
ni una buena casa,
y si no se resisten
serruchen los bienes
que tienes derecho también
porque tú
tenías lazos blancos en la piel.
Tú, tenías precio puesto desde ayer.
Tú, valías cuatro cuños de la ley.
Tú, sentada sobre el miedo de correr.
 
 
Silvio Rodríguez

Mayor

 
 
El hombre se hizo siempre
de todo material,
de villas señoriales
o barrio marginal

Toda época fue pieza
de un rompecabezas
para subir la cuesta del gran reino animal
con una mano negra y otra blanca mortal

Mortales ingredientes
armaron al mayor,
luz de terratenientes
y de revolución,

destreza de la esgrima,
sucesos como un preso,
Amalia abandonada por la bala,
la vergüenza, el amor...

o un fusilamiento, un viejo cuento
modelaron su adiós

Va cabalgando
el mayor con su herida
y mientras más mortal el tajo
es más de vida.

Va cabalgando
sobre una palma escrita
y a la distancia de cien años
resucita...

Trotar sobre la espuma
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar

ordena a su corneta
el toque de "¡a degüello!"
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción

y con recia garganta canta,
espanta lejos la maldición

Va cabalgando
el mayor con su herida
y mientras más mortal el tajo
es más de vida.

Va cabalgando
sobre una palma escrita
y a la distancia de cien años
resucita...


Silvio Rodríguez