Enrique Buenos Aires

 
Con usted, la ciudad sentía un poco de vergüenza.
Ahora, sin usted, hermano Enrique, Buenos Aires,
de puta nomás, cambió la cara.
llegó como un gorrión
hizo la cola de la vida
le dieron un modelo de corazón que no se usaba

usted vino
puso el amor de cara a la ventana
le dio cuerda al asunto de la calle
a dios lo tuvo en jaque con un tango
le ganó todo el dolor a la baraja

grela la suerte señor
qué palabrero
las mesas de café se niegan a olvidarlo

¿para qué más?
era la desnudez primera
la mano amarga
la rueda loca
el desencanto

pidió permiso
pero sacó de prepo a la esperanza de la cucha

y ya hace un tango que quiere volver
su silbido varón que no regresa

el bufoso de la muerte
se lo llevó con miedo al otro barrio

denle paso
que pase su camisa
Enrique fue la mitad de Buenos Aires.
 
Roberto Santoro