Marcela Lokdos




Predisposición Innata

Nacimos suicidas como las gotas
cuando se aventuran contra los cristales
intentando atravesarlos
para ir mas allá
del simple reflejo que emiten
cuando el golpe
de una lluvia que no cesa.


Mudanzas

Vas mudando tu jaula
de lado en lado
Con qué inocencia de pájaro
te nombras hombre de mundo

No ves acaso
esas calles en tu frente?
no son otra cosa
más que las sombras 
de las rejas


Mientras exista el hambre

Hay una hora 
en que acomodo mis sueños sobre la mesa
luego los junto con las sobras de lo que no pude cenar

Aún no logro deducir 
cómo logran escapar del cesto de la basura
y recorrer los pasillos interminables de la casa
para llegar a mi habitación
y recordarme que todavía hay tiempo para cenar 
mientras exista el hambre.


Acertijo

Parte la luz en su ir y venir repetido, 
con esa insistencia de los que no llevan prisa,
como si supiera que en los atajos 
detràs del ruido hay la lluvia de espuelas.

Es a la noche cuando los rostros 
se pierden entre los andamios, 
tal vez porque los nombres descansan 
debajo de los pàrpados
o quizàs porque las almas se agitan lejos,
màs allà de los techos.

Lo cierto es que he vagado por la penumbra 
con mis ojos de lupa, 
he presentido el poema de las sillas 
que habla de las sombras
de los que se esconden. 

He soportado el dolor de las puertas 
al chillar por las bienvenidas postergadas,
y he descifrado que no hay dilema
que no tenga una llave 

De cualquier modo,
siempre he sido la amante de los candados.

Marcela Lokdos