XXXIV



No, ya no soy yo el que habla, es sólo el poema
donde las palabras siempre dicen otras cosas,
menos mentir

Aunque luego una gaviota baje en picada y picotee el mar.

Ese milagro, precisamente, es nuestro trabajo.

 
 
Szpunberg Alberto
en Como solo la muerte es pasajera