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Hoy parió...

 
 
Hoy parió una gata en un rincón de mi casa.
Debe haber llegado a oscuras
desde muchos otros tejados humildes y lejanos. La vi
cuando el sol comenzaba a iluminar la tierra. Ahí estaba
pálida, taciturna, convaleciente.
No reaccionó ante mi presencia
más bien parece haberme narrado con su mirada ingrávida
toda su desesperante aventura. Yo la miré,
y ante mi mirada un maullar suave
estremeció las paredes del patio.
La desconocida, tal vez a las tres, cuatro o cinco de la madrugada,
barrió con todo lo que encontró a su paso: camisas,
trapos, calcetines, diarios viejos. Todo
quedó húmedo y ensangrentado.
Y ante mi asombrada e insistente mirada, pareciendo
comprender la exactitud de las cosas,
cogió de uno en uno
a sus tres cachorros
para llevarlos a un paseo por la vida.


Carlos Amador Marchant
1955

El olvido



Esto que tengo en las manos
que parece un periódico
no sé si es de este año
o del siglo pasado.
Veo sus páginas pero no distingo fechas.
Fueron borradas por lectores caníbales
y sus fotos arrugadas semejan perros durmiendo.
Tampoco distingo su nombre, como si el tiempo amonestara
a sus dueños.
Tampoco veo firmas de cronistas y avisos comerciales
fueron tapiados con piedras.
Pero si bien no sé su procedencia siento pasos
de hombres que caminan por sus páginas.
Y parece que fuera yo mismo diseminado en nada
arrugado en un olvido que sólo es sombra.


Carlos Amador Marchant